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El Mercedes Clase G cumplirá una década más en 2019. En concreto 40 velas serían necesarias para celebrar su próximo cumpleaños.

Esta nueva generación, que conserva su esencia,  mejora tanto prestaciones como acabados, aunque su aspecto sigue siendo muy similar al del primer Clase G lanzado en 1979. Después de tantos años, sigue siendo un modelo muy atractivo a la vista y que no pierde de ningún modo vigencia.

Más grande, más espacio interior

Si el diseño no cambia mucho, si lo hace el tamaño. Concretamente aumenta 53 mm su longitud y 121 mm la anchura. Esto repercute en la habitabilidad interior, con 150 mm de espacio extra para las piernas y 56 mm más para los codos, todo esto en las plazas traseras.

Interior no tan clásico

Lo que sí que ha ido cambiando a lo largo de los años han sido los acabados interiores, y como no, el equipamiento tecnológico.

El interior rezuma distinción y confort, mezclado con un toque tecnológico, pero sin perder su esencia de un auténtico TT. Las salidas de aire simulan los faros redondos mientras que los altavoces toman la forma de los característicos intermitentes. El asa en el salpicadero frente al copiloto es un elemento que tiene tanto un marcado atractivo estético como también resulta muy útil.

Si el nuevo Mercedes Clase G viene de serie con un cuadro de instrumento definido por los clásicos indicadores redondos, se puede pedir que sean sustituidos por una pantalla digital enorme, que une el cuadro con la pantalla situada en la consola central y que sirve para el control general del sistema multimedia. Cada una mide 12,3 pulgadas y se puede elegir entre tres modos. Cada uno cambia la información que puede visualizar el conductor.

Los asientos del Mercedes Clase G son especialmente confortables. El asiento del conductor tiene función memoria, y tanto este como el del copiloto y todos los traseros están calefactados. La opción de Asientos Multicontornos Específicos añade funciones de masaje, climatización y apoyo lumbar eléctrico para los asientos delanteros.

Un autentico TT

El Mercedes Clase G se mueve fuera del asfalto como un auténtico TT. Su altura libre al suelo de 24,1 cm y su complejo sistema de suspensión le permiten sortear la mayoría de los obstáculos. A este efecto incorpora el denominado G-Mode que mejora su comportamiento adaptando tren de rodaje, dirección y la curva del acelerador al terreno sobre el que se circule.

Motor a la altura

El nuevo Mercedes Clase G utiliza un motor a la altura de este modelo, nada menos que un V8 4.0 litros, que proporciona 422 CV y 610 Nm de par motor.

El V8 está asociado a un cambio automático 9G-TRONIC especialmente diseñado para este vehículo, con relaciones de cambio algo más largas, lo que le permiten cambiar a más bajas revoluciones y así reducir el consumo.

Estará a la venta en mayo, con un precio que ya podéis suponer no va a ser nada asequible para la mayoría.

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