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Aprovechar una moderna plataforma y la manera de desarrollar y hacer coches de Volkswagen, únicamente puede producir buenos resultados. Sin embargo no todo son brillos.

El nuevo Volkswagen Polo es un modelo bastante continuista en todos los sentidos, pero eso en esta ocasión no podemos considerarlo como un defecto. Su estilo es moderno, discreto y atractivo, con detalles que gustan a todo el mundo y una virtud: nadie, con independencia de sus gustos, se sentirá decepcionado. No levanta pasiones, pero tampoco es criticable. Es un genuino producto de la marca alemana. Hay que destacar la calidad de acabados de la carrocería y su pintura, de altísimo nivel, con aspecto de estar casi plastificada.

En su interior sucede prácticamente lo mismo, pero sólo a nivel de diseño. El salpicadero es atractivo y funcional, aunque tiene detalles de coche menos refinado, como los plásticos de las puertas, que son de aspecto claramente mejorable. No llegan al nivel esperado y llama la atención cuando los comparamos con los que se emplean en la zona superior del salpicadero.

Este aspecto no sería tan criticable, pero la realidad es que si comparamos con otros de sus nuevos rivales, estamos pensando en el Ford Fiesta que probamos recientemente, la conclusión que sacamos es que la diferencia de alrededor de 1.800 euros no se justifica ni por la calidad de Polo, ni por su dotación, ni tan siquiera por la potencia de su motor. En este sentido el Fiesta le proporciona un duro correctivo a todos los niveles. Cuando publiquemos la prueba del Seat Ibiza tendremos una visión global de los tres nuevos modelos que han llegado a este competido segmento.

La postura al volante es buena y se consigue sin problemas. Tiene unas dimensiones interiores más que correctas. Destaca la pantalla central y dentro de la clásica sobriedad de VW, nos ha gustado como ya hemos comentado, las formas que nos rodean, de las que será complicado cansarnos.

Técnicamente el Volkswagen Polo probado llevaba el motor de 95 CV, tricilindrico, con 999 cm3, que resulta muy voluntarioso a nivel de comportamiento. Sube bien de vueltas, aunque emite un sonido ronco muy característico, en esta ocasión con un nivel de ruido superior al del Fiesta y creemos que se debe a la escasez de material filtrante. Sus prestaciones son correctas, mientras que el consumo real es bueno, aunque no brillante. En este sentido gana ligeramente al del Fiesta, pero con la diferencia mencionada de potencia, 30 CV nada menos.

A nivel de bastidor no sabríamos con cual quedarnos, ya que el Polo se muestra agil, intuitivo y muy noble. En este sentido este bastidor nos permite sacar bastante más partido al motor de lo que sería esperable. En comparación con otros motores de la misma cilindrada, su nivel de par es bueno, más por el régimen al que lo proporciona el máximo que por la cifra en sí.

El nuevo Volkswagen Polo juega con una plataforma brillante, un motor eficiente aunque ruidoso en la zona alta de régimen, a donde iremos si queremos sacarle todo su potencial. Por otro lado su puesta en escena es discreta pero no criticable por ser triste, y, por último, mencionar algunos materiales poco atractivos y su precio, que como siempre en la marca, nos obliga a pagar un plus, aunque en este caso no sea por algo más, si no por algo menos incluso.

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 3 en línea

Cilindrada: 999 cm3

Tipo de combustible: Gasolina

Potencia: 95 CV a 5.000 rpm

Par máximo: 175 Nm a 2.000 rpm

Cambio: Manual de 6 relaciones

Neumáticos: 185/65 R 15

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.145 kg

Depósito de combustible: 40 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.053/1.751/1.461  mm

Vía delantera/trasera: 1.525/1.505 mm

Distancia entre ejes: 2.564 mm

Capacidad del maletero: 351 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 187 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,8 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 5,5/3,8/4,4 l/100 km

Emisiones: 101 gr CO2/km

PRECIO: 17.035  euros

 

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