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Opel está ya disfrutando de los acuerdos comerciales con PSA, léase compra, por parte del grupo francés, lo que le sirve para aprovecharse de forma plena de plataformas y mecánicas de esta procedencia para sus vehículos.

Poco ha cambiado en el posicionamiento general de Opel en nuestro mercado. Mantiene su ubicación como marca generalista tradicional, con una gama bastante amplia y bien estructurada. Las nuevas incorporaciones han sido SUV de buen tamaño, apoyándose en modelos de Peugeot como el 3008, con el que este Grandland comparte plataforma y mecánicas. Precisamente esta unidad de pruebas responde al acabado alto Excellence con la motorización turbodiésel de 1,6 litros y 120 CV de potencia.

Su aspecto responde a trazos bastante discretos, muy cerca de un SUV tradicional. Menos original, pero también más accesible para los gustos más tradicionales que, por ejemplo, su primo Peugeot 3008, que juega sin duda una baza más arriesgada tanto en su estilo exterior como en su diseño interior.

Habitable con maletero generoso.

Aunque destacan en su interior los plásticos demasiado evidentes quizás, su acabado y en ambiente interior que se consigue son muy agradables. Excelentes los asientos delanteros, añadiendo a este panorama unas plazas posteriores cómodas y amplias, sobre todo en el espacio disponible para las piernas. También su maletero de 514 litros le sitúa en una posición muy favorable para satisfacer a aquellos que necesitan una generosa capacidad de carga.

Seguridad de movimientos

Cuando arrancamos, el Opel Grandland destaca por la calidad y generosidad de sus sistemas de seguridad implantados, algunos bastante evolucionados, como el sistema de permanencia en el carril, que incluso induce automáticamente un ligero cambio de dirección en el volante si nota que nos salimos de las líneas marcadas.

El Opel Grandland es un coche muy fácil de conducir, bastante ágil para su envergadura, con el que los grandes viajes serán una actividad confortable y placentera. Ruidos limitados, suspensiones con la dureza correcta y buena visibilidad, son otros aspectos que contribuyen a conseguir unas buenas dotes dinámicas, aunque los 12,2 segundos en llegar de cero a 100 km/h y en algunas ocasiones, algo de lentitud en el paso de marchas de su cambio automático, no nos permitan hablar de un vehículo excesivamente prestacional, aunque se sitúa en la frontera de lo criticable.

Buenas cifras de consumo

Sin embargo los consumos vienen a ayudar bastante desde aspectos puramente económicos. Conseguir seis litros justos en cualquier situación no nos parece una mala cifra. Anuncian valores irreales, esta marca y el resto, por lo que esta cifra final es más que correcta, ya que en carretera veremos sin problemas cifras que rondarán los 5,5 litros, lo que como ya hemos comentado, no está nada mal.

La opción SUV en Opel se compone de tres vehículos. El tradicional y conocido Opel Mokka X, al que se han unido en los últimos meses el pequeño Opel Crossland X y este Grandland por encima. Todos se aprovechan de las últimas modas, que añaden personalización a su estilo. Por este motivo, en el caso del Opel Grandland y por el resto de los detalles mencionados en la prueba, este moderno vehículo se sitúa en una posición interesante como opción bastante racional.

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 1.560 cm3

Tipo de combustible: Gasóleo

Potencia: 120 CV a 3.750 rpm

Par máximo: 300 Nm a 1.750 rpm

Cambio: Automática de 6 relaciones

Neumáticos: 235/50 R 19

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.430 kg

Depósito de combustible: 53 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.477/1.856/1.609  mm

Vía delantera/trasera: 1.595/1.610 mm

Distancia entre ejes: 2.675 mm

Capacidad del maletero: 514 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 185 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 12,2 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 4,9/4,0/4,3 l/100 km

Emisiones: 112 gr CO2/km

PRECIO: 31.000  euros

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