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El viaje por Portugal,  como primera salida y estreno en un desplazamiento ya de largo recorrido no ha sido casualidad. Se ha completado sin excesivos problemas, proporcionándole en general una nota elevada.

Como hemos dicho, no ha sido una casualidad elegir Portugal. Todo eran buenas referencias en lo que afecta al viaje con autocaravana. Portugal tuvo la necesidad en los años 60, después de abandonar rápidamente Mozambique y otras colonias en Africa, de reubicar una importante cantidad de ciudadanos y desarrolló una cadena de camping, que ahora, después de los años, se ha convertido en una atractiva red de establecimientos, con sus más y sus menos, pero la afición por este tipo de alojamientos marca enormes distancias con el resto de Europa.

Sin embargo, además de sus campings, las autocaravanas, que no precisan por lo general de estos servicios, también pueden disfrutar de múltiples lugares donde pernoctar sin problemas, con  libertar y seguridad. Es difícil encontrar un pueblo o lugar interesante donde no se ha dispuesto una zona de parking y estancia, aunque sea sin ningún tipo de servicios. Desde luego, en agosto la afluencia de estos vehículos por todo el norte del país, zona elegida para el viaje, ha sido enorme.

Sin excesivas ataduras

Hemos comentado que las autocaravanas no precisan por obligación visitar campings, a no ser por la necesidad de lavar la ropa. En nuestro caso, desde el primer día, por una avería en la ducha de nuestro vehículo, nos vimos obligados a visitarlos, lo que también nos ha servido para poder sacar conclusiones.

Sistema de pago electrónico de las autopistas y autovías.

Circular por este tipo de vías nos puede salir por un pico y si no disponemos de un sistema de pago electrónico, la verdad de que los portugueses lo han puesto bastante difícil y complicado para los que no seamos del país. Un sistema en Austria o Suiza, en donde se paga por la utilización durante un tiempo sería quizás más indicado para los turistas. También se puede vincular una tarjeta de crédito a una placa de matrícula y nos pasan directamente los cargos, aunque esto no lo hemos podido confirmar.

Nosotros nos decidimos por pago electrónico, evita problemas y es muy cómodo, aunque no encontramos en ningún momento aglomeraciones en los peajes. Si no disponemos de este sistema de pago, hay autopistas convencionales, en las que tomamos el ticket y pagamos al final como en cualquier otra. Lo que sucede es que en muchos tramos solo existen arcos que leen matrículas y efectúan el cobro.

¿Cómo pagamos? Debemos sacar unos tickets por diferentes valores que se venden en las gasolineras. Enviamos un SMS a un teléfono indiciado y añadimos las referencias de los tickets y la matrícula del vehículo. Así, cada vez que pasemos por un arco se resta de esa cantidad previamente adquirida el valor del peaje. Una complicación evidente por lo que es mejor sin duda un sistema de pago electrónico. Los hay que incluso solo nos cobran el mes de que lo utilizamos, lo que compensa enormemente porque el sistema elegido por Portugal traslada las incomodidades al conductor.

Nuestro itinerario ha abusado de la N 109, una carretera que no es de las mejores que hemos probado, debido en parte a la cantidad de tapas de registro que encontramos en su trazado y que no están excesivamente niveladas con el asfalto. Tampoco están correctamente mantenidas, por lo que la velocidad de crucero es muy baja, aunque esto no deba tratarse como un problema por el tipo de vehículo que conducimos.

Estas carreteras, y las continuas travesías de pueblos, nos ha servido para hacer un curso intensivo de conducción, que creemos hemos superado con nota, visitando lugares a los  que a priori pensábamos no íbamos a poder acceder.

No hemos tenido tampoco excesivos problemas con el resto del tráfico. Son, con alguna excepción, bastante pacientes y se ve que están acostumbrados a encontrarse normalmente con este tipo de vehículos, que no son especialmente agiles cuando se atraviesan ciudades o carreteras estrechas. Solo en una ocasión un coche mal aparcado impedía un giro de 90 grados en un pueblo costero, lo que nos obligó a seguir derechos por un tramo de calle en dirección prohibida. La ayuda de un amable conductor nos sirvió para pasar el trance y descongestionar la vía bastante rápidamente.

Jaula de grillos

También hay que mencionar que cuando circulamos por carretera en mal estado el interior es una auténtica jaula de grillos. Hemos preparado vasos, platos y cubertería con trozos de plástico rugoso, hemos ajustado puertas y cajones con fieltros adhesivos y en general hemos aprendido por experiencia en donde se pueden llevar las cosas sin que se caigan o desplacen a la minina frenada. Como norma, cargar de arriba abajo. Lo más pesado en el suelo y armarios inferiores correctamente estibado y protegido con plástico aislante, dejando los armarios superiores para las cosas menos pesadas, ya sean d puro equipaje o comida.

Por último, ya hemos comentado que la afición de los portugueses por los campings es enorme. Y también por las barbacoas, que llenar continuamente el aire con los efluvios de la carne asada, lo que puede ser agradable o desagradable en función de nuestro nivel de apetito y también de nuestros gustos culinarios.

Los camping en general nos han merecido una nota media no excesivamente elevada. Uno bien en general, otro claramente mejorable y el último, y quizás por ser bastante barato, nos demostró que muchas veces es mejor quedarse fuera de estas instalaciones o pagar algo más a cambio de que el camping reúna mejores condiciones en todos los aspectos.

En definitiva, consideramos que hemos tenido un buen estreno. 2.034 km recorridos, con un consumo de 9,8 litros y la agradable sensación de que nuestro vehículo se va “soltando” por momentos, aumentando su prestación notablemente y sobre todo la suavidad de marcha.

Ya en nuestro domicilio visita obligada al taller para solucionar el problema de la ducha, el gran inconveniente del viaje, algunas puertas que no cerraban convenientemente y la cama superior que perdió la horizontalidad. Menos mal que no fue necesario utilizarla. Por cierto, todos estos problemas han sido subsanados con rapidez. Esperamos que sean males de juventud y no problemas recurrentes.

En publicaciones sucesivas haremos hincapié en dos ciudades que creemos dignas de visita, mencionando algo más ligeramente las mejores playas que hemos podido visitar y que han sido claramente lo mejor del viaje. Las fotos incluyen lugares como el Puente de Alcántara o un paisaje de la montañas de Gredos por donde pasamos a nuestro regreso.

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