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Seat continúa evolucionando su modelo estrella Ateca, proporcionándole nuevos argumentos tecnológicos y, sobre todo una enorme variedad de sistemas de seguridad.

 

Esta versión del Seat Ateca que ahora probamos es el tope de la gama. Es cierto que existe un modelo hiper deportivo realizado sobre su base, pero es un representante de la nueva marca Cupra. Con la carrocería y personalidad convencional, esta versión dotada de tracción integral 4 Drive, cambio automático DSG de 7 relaciones y el motor diésel de 190 CV, aunque también existe una versión TSI de gasolina con similar potencia, es lo máximo que podemos encontrar en Ateca en todos los sentidos.

Técnicamente completo

Sólo con analizar la ficha técnica, ya vemos que estamos ante un vehículo con enormes posibilidades. Anda muy bien, se sujeta mejor y no consume demasiado, aunque los 5,3 litros anunciados de media se quedan especialmente cortos, ya que bajar de los 7 lo conseguiremos en el programa Eco y manteniendo cruceros solo un poco por encima de los limites obligatorios.

Su presentación es, por otro lado, especialmente satisfactoria también. Por fuera el calzado opcional de 245/40 montados en unas preciosas llantas de 19 pulgadas, sus ligeros detalles estéticos de la versión más lujosa, le convierten en un coche que entra por los ojos, aunque la verdad es que Seat debería echarle algo más de imaginación a sus diseños. Parece contagiada por el casi aburrimiento de Volkswagen, aunque la verdad es que en los últimos modelos la la casa “madre” parece haber cambiado el rumbo.

Calidad y buenos acabados

En su interior destaca los excelentes acabados y la eficacia, por ejemplo, de sus inmejorables asientos. Los plásticos pueden mejorar, pero la verdad es que no llegan a la rudeza y poca calidad visual de los del Arona.

Es un vehículo muy amplio, que solo pierde algo de maletero por la presencia de su sistema de tracción integral, del que en realidad podríamos prescindir, ya que únicamente nos proporcionará ayuda si somos aficionados a la montaña. Con la monta de ruedas opcionales, creemos que resulta poco recomendable salir del asfalto, si no queremos tener problemas con sus carísimos neumáticos. Por cierto, nos ha gustado mucho el borde de protección que tienen los Pirelli, que protegen las llantas de las agresiones de los bordillos. De lo que no prescindimos en ningún caso es del cambio DSG de 7 relaciones, especialmente ligado a este tipo de vehículos por su comodidad de uso.

Puestos en carretera el Ateca se comporta muy bien. Va sobre raíles. Es rápido en sus reacciones, frena de forma excepcional y mantiene sus dos ejes perfectamente asentados en curvas tomadas a buen ritmo. Ya hemos comentado que con esta motorización anda lo suficiente, aprovechando los nada menos que 400 Nm de par. Durante la prueba hemos salido a carretera para largos desplazamientos y la verdad es que combina un elevado confort de marcha, un generoso equipamiento de entretenimiento y comunicaciones y, sobre todo, unas dotes viajeras de primer orden.

Por el contrario, estamos ante un vehículo que precisamente no es fácil de pagar, o dicho de otra forma, casi 39.000 euros sin opciones no es una cifra muy frecuente en la marca española.

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 1.968 cm3

Tipo de combustible: Gasóleo

Potencia: 190 CV a 3.500 rpm

Par máximo: 400 Nm a 1.750 rpm

Cambio: Automática DSG de 7 relaciones

Neumáticos: 245/40 R 19

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.589 kg

Depósito de combustible: 55 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.363/1.841/1.611  mm

Vía delantera/trasera: 1.572/1.544 mm

Distancia entre ejes: 2.630 mm

Capacidad del maletero: 485 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 121 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 7,5 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: –/–/5,3 l/100 km

Emisiones: 135

PRECIO: 38.830 euros

 

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