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Desde luego el consumo parte de una premisa principal, elegir bien nuestro nuevo vehículo. Parece una perogrullada, pero muchos conductores se quejan de que su vehículo les consume demasiado, cuando esta es una condición que perfectamente pueden saber de antemano.
Si nos fijamos en las cifras de fábrica directamente nos estamos equivocando. Estas se obtienen con comprobaciones en laboratorio, imitando lo que puede ser un ciclo de funcionamiento real, pero tan equiparable al nuestro como queramos. Por eso las cifras finales están tan separadas de las que conocemos. Por ejemplo, los motores diesel no ofrecen tanta dispersión. Pero es que estos propulsores se mueven en una banda más estrecha que los de gasolina, sin tantas diferencias entre el consumo mínimo y el máximo de combustible que pueden quemar. Sin embargo, debemos desconfiar de aquellos de gasolina que bien por deportividad o por abusar de la cilindrada nos prometan cifras que únicamente contemplaremos cuando rodamos en una carretera totalmente plana y acariciando el pedal del acelerador.
Continuará
Filtro de Partículas
Francisco José Fernández

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