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Debemos dedicarle una vigilancia periódica. Si no lo hacemos, estaremos en el peor escenario posible, con presiones por debajo de las recomendadas. Consumiremos más combustible, los neumáticos se deteriorarán más rápidamente y circularemos con niveles de seguridad bajo mínimos.

Además, cuando tomamos una curva podremos perder el talón del neumático, separándose de la llanta, produciéndose la perdida total y muy rápida de toda la presión, lo que puede tener consecuencias desastrosas si clavamos el borde de la llanta en el asfalto.
Las marcas nos indican en sus tablas de mantenimiento las presiones recomendadas para cada situación. Seguirlas es una regla excelente. Si queremos gastar menos, o nos gusta una conducción más deportiva, podremos subir alrededor de 200 gramos por rueda. No tiene efectos sobre la seguridad cuando circulamos despacio y se ahorra algo de combustible, lo que al precio que están no deja de ser interesante.

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