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Estamos llegando al final del verano en España y lógicamente el tiempo tiende a empeorar. Aparecerán las lluvias y no tienen que pillarnos a los automovilistas por sorpresa. Lo digo por nuestros neumáticos. Es estos duros momentos en los que se están vendiendo pocos coches nuevos y sí muchos coches de segunda mano, tenemos que dedicarle unos minutos de atención a nuestras ruedas.
Si tienen muchos años, aunque no muchos kilómetros; si están mal desgastadas por defectos en los ejes del vehículo, o si ya han aparecido los testigos de desgaste, mejor no jugar con fuego y pensar en cambiar los neumáticos sin tardar. En terreno seco las cosas han ido mejor. Sin embargo, en cuando nos sorprenda la lluvia, circular con unos neumáticos gastados o en mal estado, puede representar un riesgo enorme para nuestra seguridad. No serán capaces de evacuar el agua que se queda bajo ellos y el aquaplaning aparecerá a poca velocidad. Si no podemos cambiarlos, mejor aprovechar para conocer el transporte público hasta que podamos hacerlo.

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