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La última generación del Skoda Octavia apuntala el concepto de berlina de tamaño medio, bien presentada, con generosa dotación, adornada además con un precio bastante competitivo.

Las nuevas plataformas del grupo VW han permitido apoyarse al Octavia en una tecnología más avanzada. Suspensiones, distancia entre ejes, elementos de seguridad, electrónica de comunicaciones y confort de marcha, avanzan de forma notable con relación a antiguas generaciones, añadiendo a este pastel una guinda que no es otra que un diseño mucho más conseguido.

Este estilo, que antes era claramente mejorable, se convierte ahora en un enorme activo. Más si cabe en esta carrocería familiar que ahora probamos.

Este Skoda Octavia Combi es brillante por fuera, con un diseño atractivo en todos sus ángulos y rincones, añadiendo incluso matices que mucha categoría, como su firma de luz de día o las nuevas llantas acabadas en negro.

Por dentro es muy Skoda, con calidad y buenos argumentos en lo que se refiere a formas y acabados. La pantalla central de enormes dimensiones, opcional por supuesto, aglutina toda una serie de servicios, contribuyendo a eliminar botones y controles en el salpicadero.

Otro tanto sucede con su estilo interior. Asientos muy bien pensados y mejor realizados, nos proporcionan un confort y ergonomía de primer nivel en las plazas delanteras, incluso para tallas no demasiado grandes.

Las plazas posteriores son también bastante buenas, con una banqueta muy bien dimensionada y una cota lateral más que correcta y una cota longitudinal desproporcionada por su generosidad en un coche de su segmento. Su maletero de 610 litros es quizás uno de sus puntos más valorados en lo que se refiere a habitabilidad, ya que si eliminamos las plazas posteriores se convierte en una zona de carga de enormes posibilidades.

Sin embargo nuestro Skoda Octavia de pruebas tiene algunas lagunas que perjudican el conjunto. Cierto que los motores diésel están y estarán en retirada. Pero elegir un motor de gasolina con unos niveles de par limitados para un coche de la envergadura del Octavia plantea algunos problemas, sin ofrecer las prestaciones necesarias y dignas en una berlina de su precio y que puede ser cargada con generosidad. 115 CV y sus 200 Nm de par se quedan algo justos, aunque el motor sea tan voluntarioso como el de este Skoda.

El bastidor es sobresaliente, con frenos más que suficientes. Sus apoyos son francos y seguros, e incluso cargado el comportamiento del Octavia es satisfactorio. Sin embargo lo más criticable es que esa limitación de par nos obliga a tener cuidado en las arrancadas, disminuyendo el placer de circular a poco que el terreno sea algo complicado.

En resumen, mejor rascarse un poco el bolsillo y dirigirse a una motorización superior. Lo que sucede es que para mejorar las cosas debemos saltar a los 150 CV del motor de gasolina por algo más de 25.000 euros, o ya a diésel de 115, que aunque anuncia el mismo nivel de par, lo ofrece 500 rpm más abajo.

El Octavia Combi es un coche racional y práctico, con un buen tamaño y excelente presentación en todos los sentidos. Por lo tanto creemos que hacernos con sus servicios debe considerarse como una posibilidad si estamos pensando en acceder a este segmento.

 

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 3 en línea

Cilindrada: 999 cm3

Tipo de combustible: Gasolina

Potencia: 115 CV a 5.000 rpm

Par máximo: 200 Nm a 2.000 rpm

Cambio: Manual de 6 relaciones

Neumáticos: 225/45 R 17

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.247 kg

Depósito de combustible: 50 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.667/1.814/1.465  mm

Vía delantera/trasera: 1.550/1.540 mm

Distancia entre ejes: 2.686 mm

Capacidad del maletero: 610 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 201 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,1 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 5,9/4,2/4,8  l/100 km

Emisiones: 110 gr CO2/km

PRECIO: 23.090  euros

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