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La tercera generación del Audi TT va cumpliendo etapas. Ahora le toca una ligera renovación que afecta al diseño, la transmisión y el equipamiento.

Dentro de su segmento, el Audi TT ha perdido algo de fuelle desde que fue lanzado en 1998. En esta primera generación, su estilo general representó un cambio en el diseño habitual de este tipo de modelos, presentando un vehículo con un estilo de enorme personalidad y atractivo. La segunda generación perdió buena parte de ese enfoque, pero lo que si es verdad es que ganó en practicidad y tecnología embarcada.

La tercera ha seguido por ese camino, y ahora se fomenta la deportividad en su estilo, con un frontal con grandes entradas de aire, se elimina el tapón de combustible y se utiliza tecnología led para la iluminación. La opción S Line aporta ahora un paquete más generoso con cambios importantes en  el estilo a base de detalles que aumentan la deportividad visual.

Con sus 4,19 m de longitud, esta renovación aporta los mismos cambios a su carrocería Roadster, siempre con techo de lona. El cambio de marchas S tronic de 7 relaciones es nuevo y ofrece mejoras en el equipamiento, como la presencia desde la versión de base del Audi Virtual Cockpit, sistema de conducción dinámica Audi Drive Select, sensores de luces y lluvia, llave y climatizador automático, led para el interior y el volante multifunción plus entre otros elementos.

De momento se ofrecen dos motorizaciones de gasolina con 197 y 306 CV tanto en la carrocería Coupé como Roadster, por 39.550 y 62.60 euros para la versión cerrada y por 43.270 y 66.450 para el atractivo y bien presentado Roadster.

 

 

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