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Hay modelos, que sin pertenecer a una marca Premium, se sitúan en posiciones de privilegio si los analizamos tanto por lo que dan como por el precio que exigen, y por supuesto sin dejarnos llevar por nombres de marca rimbombantes.

Lo primero que hay que decir del Ford Edge es que es un modelo perfectamente asimilable por el mercado europeo. Es un coche mundial, que se inscribe y compite directamente con los modelos que habitualmente se comercializan en Europa en todos los sentidos. Eso sí, en el segmento que engloba a los SUV de tamaño grande.

Con sus 4,83 m de longitud ya podemos imaginar que estamos ante un vehículo con una enorme amplitud interior y un maletero de nada menos que 602 litros. Desde fuera ya se adivina que estamos ante un vehículo de calidad muy cuidada. Su estilo es muy atractivo, con una excelente combinación entre acabados en pintura y cromados, con una rejilla imponente y algunos cambios sobre el anterior en grupos ópticos, capó y portón trasero, que suben mucho la sensación de calidad visual percibida.

En el interior los cambios han seguido esta tónica, con una nueva consola central y una evolución muy notable, aunque el anterior ya ofrecía mucha calidad, en lo que se refiere a materiales, con pieles de mucha calidad para los asientos, un mando circular para el control del cambio automático, y un cuadro de instrumentos completamente configurable al ser digital. Se ha aumentado la capacidad de huecos y guanteras y ofrece todos los gadgets de comunicaciones o servicios para nuestro smatrphone que podamos necesitar.

Nuevos motores, más eficientes y potentes

Este ha sido sin duda el cambio tecnológico que más trabajo ha requerido de los ingenieros de la marca. El anterior motor 2.0 TDCi, que proporcionaba 179 o 209 CV, y que por cierto en su versión superior ya mostraba un comportamiento espectacular, se ha sustituido por un nuevo dos litros EcoBlue con 190 o 238 CV. Estos motores nuevos disponen de uno o dos turbos en función de su potencia. Los consumos anunciados son de 5,8 y 6,8 litros respectivamente.

Las cajas de cambios son nuevas. En concreto la automática con convertidor de par tiene ahora 8 relaciones y se une a una sofisticada tracción integral que incluye un sistema totalmente electrónico, que utiliza avanzados algoritmos para desconectarla o precisar los momentos en que es necesaria. En España se ofrecen hasta 7 versiones con los dos motores diésel mencionados, todas con tracción integral, 3 con cambio manual, acabados Trend, Titaniu, ST-Line y Vignale; y por un precio que va desde los 46.125 a los 63.025 euro

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