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El Audi SQ5 TDI no aporta únicamente deportividad en diésel. Estrena nuevas tecnologías que mejoran su eficiencia, llegadas de la mano de la energía eléctrica.

Lo que puede catalogarse de tradicional en el nuevo Audi SQ5 TDI. Motor diésel de altísimas prestaciones con 347 CV y un par máximo de 700 Nm entre 2.300 y 3.100 rpm. Es un V6 de tres litros, conocido en su base pero ampliamente retocado. Son nuevas todas sus partes móviles, utilizando un sistema de lubricación bajo demanda para asegurar una perfecta protección del motor, pero al mismo tiempo una utilización de energía para mover el aceite perfectamente ajustado a las necesidades.

Con este propulsor se llega en solo 5,1 segundos a los 100 km/h y consume, gracias a él mismo pero también a los elementos tecnológicos que luego describiremos, entre 6,6 y 6,8 litros, lo que no está nada mal si tenemos en cuenta potencia, peso y envergadura.

Por supuesto, además, lleva el cambio tiptronic, eso es, cambio automático con convertidor de par y tracción quattro de serie. Este sistema de tracción a las cuatro ruedas distribuye el par de forma 40 por ciento eje delantero y 60 restante al trasero, aunque estos porcentajes pueden cambiar llegando hasta un 70 por ciento en el delantero y un 85 por ciento en el posterior.  El sistema, perfectamente controlado electrónicamente, puede contar como opción con un diferencial autoblocante para el eje trasero. Las suspensiones han pasado también por exigentes controles electrónicos, como lo demuestra la presencia de seria del sistema Audi drive select para la amortiguación o incluso suspensión neumática opcional. Unas llantas de 20 pulgadas de aluminio fundido y neumáticos de 255 en perfil 45 completan la dotación dinámica de este SUV tan especial.

Además, externa e interiormente su estilo combina a partes iguales deportividad, pero mucha imagen gracias al empleo de materiales de altísima calidad. También nos ofrece con generosidad los últimos sistemas de asistencia a la conducción, modos de conducción y por supuesto los últimos adelantos en materia de conectividad e infoentretenimiento.

Pero sin duda uno de los aspectos más importantes es la utilización de un compresor animado por electricidad que ayuda al turbo convencional  movido por los gases de escape. En realidad le ayuda en los momentos en los que la turbina se mueve a bajas revoluciones, por debajo de 1.650 rpm, con lo que la impresión resultante es que la potencia nos llega de una forma prácticamente instantánea.

Además este SQ5 TDI y con la intención de reducir el consumo, implementa un sistema MHEV compuesto por un alternador que hace las veces de motor de arranque y que se mueve mediante una correa que lo conecta al cigüeñal, una batería adicional de iones de litio y toda la electrónica para controlar su funcionamiento.

Cuando el conductor deja de acelerar, siempre entre 55 y 160 km/h, la batería recibe energía de recuperación o puede avanzar en modo de vela. Estas dos funciones se eligen a través del Audi Drive Select. Cuando el conductor pisa el acelerador, el motor arranca, pero eso si, de una forma muy suave, sin que prácticamente nos demos cuenta. Un detalle importante es que el sistema de parada y arranque del motor en detenciones, puede parar el motor desde una velocidad de 22 km/h, con lo que el tiempo en el que el motor no consume combustible es mayor. Un aspecto curioso es que en cuanto el coche de delante arranque, siempre que llevamos control de crucero adaptativo instalado, el motor se pone inmediatamente en marcha. El precio base de este nuevo e innovador y tecnológico SUV es de 67.750 euros.

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