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Los vehículos tipo monovolumen están de capa caída. Y eso en unos momentos en los que frente a los SUV proporcionan argumentos prácticos irreprochables.

El Renault Scenic es un monovolumen perfectamente recomendable. El auge de los SUV ha sido inesperado y quizás algo inexplicable. Es cuestión de gustos, pero su auge llega más por la moda estética, que por una innegable ventaja funcional y práctica.

Como hemos comentado, los SUV son únicamente más cómodos al entrar o salir, pero eso caracteriza también a los vehículos monovolúmen, y precisamente, ha sido su estilo y su personalidad, ciertamente más familiar, la que les está llevando a convertirse en vehículos de nicho y, por cierto, un nicho cada vez más pequeño, sobre todo en el segmento en el que se encuadra este Renault Scenic de 4,40 m de longitud.

El Scenic es de los pocos que quedan en su segmento, y menos aún en de esta versión corta, la que probamos precisamente, después de que tanto Citroën como Ford anuncien la desaparición del C4 Space Tourer corto y de los C-Max.

Estilo personal y atractivo

Exteriormente creemos que es soberbio. Su estilo, esas ruedas de gran diámetro y otros detalles le proporcionan un enorme atractivo estético. Su interior es realmente Renault, con muy buenos asientos en la fila delantera, ideales para largos recorridos, y algo menos cómodos atrás.

Tiene un maletero generoso –506 litros- que puede llegar a ser inmenso según la estructura que escojamos para la zona posterior del habitáculo, aunque ha perdido la posibilidad de tener asientos individuales en la segunda fila. Ahora es como cualquier otro turismo convencional, plegable 40-60, aunque si se puede deslizar para elegir entre más maletero o más espacio para los pasajeros de la segunda fila.

Puesto en movimiento resulta también especialmente adaptado a las exigencias prácticas para las que esta desarrollado. Esta versión con motor diesel de 150 CV, cambio manual de 6 relaciones muy bien adaptado por desarrollos al motor, y su excelente comportamiento, al que se añade un controlado balanceo.

Todo esto unido a un elevado confort de marcha por suspensiones y sonoridad, le permiten obtener una nota excelente en todo lo que se puede juzgar de su comportamiento rutero, lo que, unido a su excelente espacio interior, le convierten sin duda en unos de los líderes de su segmento.

Además, los consumos del Renault Scenic que probamos son especialmente recortados, llegando a rozar los seis litros en viajes largos, teniendo en cuenta que el motor le permite un nivel de prestaciones más que satisfactorios.

Una conclusión muy positiva

Quedarán pocos modelos monovolumen, pero sin duda los “cortos” o compactos siguen ofreciendo unas muy buenas cualidades, que encajan justo con las necesidades familiares, pero también sirven con generosidad a aquellos que viajan cargados y precisan del mayor especio interior en relación a un turismo convencional, y eso sin perder agilidad en el tráfico urbano. En contra, un precio sin descuento elevado en comparación con otros tipos de vehículos.

Ficha Técnica

Motor

N.º Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 1.749 cm3

Tipo de combustible: Gasóleo

Potencia: 150 CV a 3.500 rpm

Par máximo: 340 Nm a 1.750 rpm

Cambio: Manual de 6 relaciones

Neumáticos: 195/55 R 20

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.710 kg

Depósito de combustible: 52 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.406/1.866/1.653 mm

Vía delantera/trasera: 1.602/1.596 mm

Distancia entre ejes: 2.734 mm

Capacidad del maletero: 506 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 200 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,4 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 7,4/5,0/5,9 l/100 km

Emisiones: 155 gr CO2/km

PRECIO: 31.922 euros

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