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El Audi SQ2 lleva la deportividad a un segmento SUV imparable. Nacieron como vehículos de tinte eminentemente práctico, pero poco a poco van creando segmentos adicionales que definen, como en este caso, modelos hiperdeportivos.

El Audi SQ2 va más allá en un segmento en el que Audi y VW fueron de las marcas pioneras. Se incorporaron por encima, con modelos como el Audi Q7 y el VW Touareg. En ese momento no se sabía, ni tan siquiera se intuía, que estábamos ante un tipo de vehículos que iban a desterrar casi del mercado a los monovolumen, y que en muy poco tiempo iban a alcanzar cuotas del mercado enormes, acaparando más del 48 por ciento a finales del mes de enero.

A los estilos tradicionales, se han añadido carrocerías coupés, deportivos de enormes potencial como este Audi SQ2, o incluso versiones descapotables de dudoso recorrido comercial.

Audi SQ2: Deportivo al inicio de la gama SUV de Audi

El caso de Audi, que ofrece en toda su gama versiones deportivas S, no ha dudado en apropiarse del modelo inferior Audi Q2 para ofrecer un SUV compacto, con un estilo muy personal y tamaño recortado, al que le aplica tecnología vista en Volkswagen, concretamente lleva la misma mecánica que el Golf R que probamos hace unas semanas, aunque le proporciona el estilo de la marca y un carácter algo menos radical.

No estamos hablando de que sus prestaciones sean inferiores. Están a la par, pero se trabajan algo más en las suspensiones, para lograr un compromiso más aceptable en un SUV, con una mayor elasticidad y recorridos en sus reglajes básicos, para mejorar el confort, sobre todo pensando que estamos ante un SUV que nos puede permitir, al ir algo más elevado, circular por pistas, aunque su equipo de ruedas nos indique casi todo lo contario.

El Audi SQ2, es un vehículo que primero entra por los ojos. Con la definición exterior peculiar y especial, incluida su impresionante monta de neumáticos y llantas, con detalles deportivos notables pero discretos y el acabado de pintura en el tono de moda, el Audi SQ2 queda situado entre los modelos que dejan su impronta, pero que no llaman excesivamente la atención.

En su interior vemos los mismos detalles, con una tapicería de piel espectacular y un nivel de dotación muy generoso, aunque no impresionante si analizamos precios y equipamiento de serie. Tiene algunas lagunas impropias de una marca como Audi. Plásticos duros en puertas y bajos del salpicadero, falta de huecos para vaciar los bolsillos y a los que incluso les falta un fondo de goma para que lo que depositemos no vaya haciendo ruido.

Por lo demás, el Audi SQ2 tiene un interior de primer nivel. No es excesivamente amplio, tiene otros hermanos por arriba que juegan a ofrecer más practicidad y tamaño, pero no está nada mal. Tiene unas plazas posteriores aceptables y un excelente puesto de conducción. Su confort de marcha, incluida la rumorosidad, es digna de coches menos pensados para las prestaciones.

Comportamiento deportivo pero menos

Ya hemos comentado que el Audi SQ2 tiene potencial, pero no una deportividad extrema. Es incluso confortable, aunque dispone dentro del Audi Drive Select, del programa Dynamic que regula dirección, motor y cambio para adaptarlo a una conducción mucho más deportiva.

De todas formas, que no tenga el comportamiento deportivo que se espera de sus 300 CV no quiere decir que no se comporte de forma impresionante. Vira bastante plano, es ágil en los cambios de apoyo y nos ofrece una capacidad de retención sobresaliente, gracias a su equipo de frenos. Es un vehículo que lo hace todo bastante fácil, con un tacto completamente diferente al que nos comunicaba el Golf R, más aplicado a reglajes enérgicos que este SUV de Audi. La tracción integral contribuye a mejorar la tracción en todo tipo de terrenos, pero si este se vuelve deslizante, es sencillamente definitiva.

Los consumos no son tampoco exagerados, aunque bajar de los 9 litros se antoja difícil, incluso si conducimos con cuidado. Nueve litros es mucho, pero la realidad es que tenemos 300 CV bajo el pié derecho y eso debe de pagarse de alguna manera. Nos ha llamado la atención el reglaje del cambio. En el Golf R el DSG era de los que tiraban en cuanto aflojábamos el pedal del freno. En el caso del SQ2, seguro que, en un intento de mejorar los consumos, el coche se podía quedar parado con la palanca en D, iniciando la marcha solo cuando acelerábamos, lo que en ciertas ocasiones, sobre todo si estábamos detenidos en cuesta, hacía que el inicio de la marcha no fuera del todo suave y controlada, pudiendo incluso retroceder si la cuesta era muy empinada.

El Audi SQ2 es un coche de precio elevado. La versión probada rondaba los los 60.000 euros por la presencia de algunos extras. Unicamente la tapicería de cuero bicolor ya sube 1.715 euros. Sin embargo nos quedamos con su presentación, que incluye una iluminación interior de ambiente en rojo verdaderamente llamativa. Además, por fuera esta muy bien rematado, sin llamar en exceso la atención y cuando andamos con él nos proporciona toda la prestación que se espera de sus generosos 300 CV.

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 1.984 cm3

Tipo de combustible: Gasolina

Potencia: 300 CV a 5.300 rpm

Par máximo: 400 Nm a 2.000 rpm

Cambio: Automática de 7 relaciones con tracción integral

Neumáticos: 235/40 ZR 19

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.585 kg

Depósito de combustible: 55 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.210/1.802/1.524 mm

Vía delantera/trasera: 1.547/1.551 mm

Distancia entre ejes: 2.594 mm

Capacidad del maletero: 355 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 250 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 4,8 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: -/-/8,5 l/100 km

Emisiones: 192 gr CO2/km

PRECIO: 54.840 euros

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