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Involucrar en el desarrollo de un vehículo a una marca y a un cliente es un argumento casi de película. Únicamente Ferrari podía dar vida a un modelo moderno, pero concebido a partir de dos modelos históricos como el P80/C

El Ferrari P80/C se inspira en dos modelos que han contribuido definitivamente a situar a la marca de Maranello entre los iconos de las carreras de Sport.  El Ferrari Dino 206 S de 1966, como modelo estrictamente de carreras, y que tuvo un desarrollo de calle con el Dini 206/246 GT y el genuino330 P3/P4.

Mucha inteligencia y visión práctica del diseño

No ha sido un trabajo fácil, ni mucho menos rápido. La idea del Ferrari P80/C se fraguó en 2015 y hasta 2019 no se completó. Aerodinámica, tecnología avanzada, estilo especial y personal, fueron conceptos que se combinaron con el espíritu de los modelos en los que trataba de inspirarse el P/80 C.

Estas fueron quizás la mayores dificultades para encajar todo este complicado entramado, en el que no faltaban tampoco un enorme cúmulo de sensaciones. Esas sensaciones que pretendían despertarse de forma casi natural en este proyecto, pero sin renunciar a la base deportiva que pretendían plasmar los ingenieros por la herencia sobre todo del Ferrari 330.

Sin embargo, todos estos aspectos se subordinaban  a la consecución del mejor rendimiento. Por ese motivo se eligió la estructura, la plataforma del 488 GT3, sobre la cual se trabajó en ampliar la distancia entre ejes y modificar algunos de sus elementos, aunque de forma bastante somera diríamos.

Carrocería de fibra de carbono

Sobre esta plataforma se desarrolló una carrocería especial para el P80/C, compleja, en la que la aerodinámica es casi todo, sin muchas concesiones a la habitabilidad o a todo aquello que sirviera para mejorar la vida a bordo, si ello con llevaba sacrificar en algún mínimo porcentaje esa deportividad o el mismo rendimiento. Las mejoras frente al GT3 que le servía de base se sitúan en casi un 5 por ciento.

El resultado final, que podemos admirar en el reportaje fotográfico, se ha traducido en un vehículo perfectamente capacitado para rodar por carretera, ya que está debidamente homologado para esta particular utilización.

Incluso, y por sugerencia del cliente que financió este alucinante proyecto, este doble espíritu que aglutina carretera y pista, se tradujo en una configuración para carretera en la forma de un paquete especial formado por un alerón de fibra de carbono y un equipo de llantas de 18 pulgadas con tuerca central.

Sin embargo, para exposición o simplemente para presumir de su pureza de líneas, lleva llantas de 21 pulgadas y el alerón desaparece para ofrecernos así el diseño más puro y estilizado, pero dentro de una natural exageración.

Los aspectos más generales del  vehículo, incluido su motor, se ,mantienen en secreto dentro del pliego de condiciones. Se ha filtrado que lleva un V8 de 3,9 litros con doble turbo, el mismo que llevan los 488 de competición, con una potencia de alrededor de 600 CV, pero todo son elucubraciones.

También se especula con el coste del proyecto, nada menos que cinco millones de euros, aunque la verdad es que casi nos parece que en un tiempo, no demasiado largo, proporcionará unos importantes réditos.

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