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Desde que los TT de amplio espectro han ido desapareciendo del mercado, los Pick-Up han tomado de forma discreta el relevo, sobre todo ahora que ya no tienen limitaciones especiales en su velocidad máxima.

El Mitsubishi L200 forma parte del grupo de coches que han ido cogiendo más protagonismo en los últimos meses. Los pick Up han sido considerados como vehículos de trabajo, con ligeras excepcionescomo los de doble cabina, preparadas para llevar perfectamente a 5 ocupantes.

Además de una marcada sofisticación en todos sus aspectos, los Pick-Up se han quedado prácticamente solos cuando lo que queremos es salirnos del asfalto y acometer trazados y caminos rotos y complicados.

Se han convertido en el vehículo indicado para aquellos que desean practicar el TT y no quieren desembolsar cifras casi imposibles para hacerse con un SUV Premium, de los pocos que permiten realizar auténtico TT, buscando además elevados niveles de fiabilidad mecánica y solidez, lo que algunos de estos modelos antes citados no nos proporcionan.

Tecnicamente completo

A un vehículo TT no se le puede pedir más. Bueno sí, haber sido algo más pequeño, pero sus dimensiones son precisamente las que directamente encajan con unas mayores posibilidades de transporte de carga y pasajeros.

Si comparamos al Mitsubishi L200 con un turismo de su categoría, hablamos de alrededor de 45.000 euros sin la estructura que cubre la caja, que cuesta algo más de 2.000 euros; este Pick Up de amplio espectro no carece de nada. Todos los airbags posibles, encendido automático de luces, controles de trayectoria en el carril, luces led, control de ángulo muerto, alerta de tráfico trasero, control de estabilidad con control de remolque, control de descensos, etc, y todo eso desde aspectos de pura seguridad.

Si analizamos el confort, tampoco va escaso, con tapicería de cuero en la versión Kaiteki, volante con calefacción, espejos cromados, climatizador, por cierto muy efectivo, arranque sin llave, parada automática del motor en detenciones, asiento del conductor eléctrico, y también un gran número de detalles que convierten la utilización cotidiana en una actividad bastante placenteras.

El interior es bastante habitable, con las plazas posteriores generosas y además con la posibilidad de echar el respaldo hacia delante para aumentar la capacidad de carga, ya de por sí muy elevada en la zona posterior, aunque tiene dos inconvenientes. La carga no va climatizada, y para coger los trastos que coloquemos al fondo nos tendremos que meter directamente en el maletero.

Preparado para el todo terreno como pocos

Hemos comentado que el Mitsubishi L200, como buen representante de los modelos Pick Up, tiene un completo aporte de tecnologías pensadas para su desenvolvimiento en campo. Tracción a dos ruedas, cambio automático de 6 relaciones, conexión de 4 ruedas motrices, y la inestimable ayuda de un sistema de tracción a las cuatro ruedas, pero con una gama de relaciones de menos desarrollo, vamos la caja corta. Todo ello gobernado por una comoda rueda giratoria que podemos incluso controlar en movimiento.

Además, el Mitsubishi L200 cuenta con la electrónica suficiente para ofrecer los servicios como ya hemos comentado, de un sistema de descenso de pendientes y arranque en cuesta, incluyendo también un diferencial trasero bloqueable y un control de tracción especialmente calibrado para cuando circulamos por campo.

Con todos estos sistemas es difícil que nos quedemos atorados, a no ser que pequemos de optimismo. Únicamente sus enormes dimensiones y su distancia entre ejes, insistimos, si somos bastante optimistas al juzgar las zonas por las que podemos transitar, provocarán algún que otro sobresalto, mientras que circular por pistas será bastante más cómodo de lo que a priori podemos pensar.

Nos ha sorprendido su comportamiento en carretera. Esperábamos que fuera más incómodo y rumoroso. Nada tan lejos de la realidad. Se nota que el eje posterior no es un prodigio de sofisticación, para asfalto insistimos, pero la realidad es que en carretera buena el Mitsubishi L 200 se comporta muy bien, es silencioso y nos permite mantener unos cruceros muy elevados. Incluso debemos ir pendientes de la velocidad a la que transitamos, ya que es fácil superar los 120 km/h permitidos.

El motor entrega bien la potencia, aunque este ligeramente filtrado por un cambio con un convertidor de par poco enérgico, que resbala algo más de la cuenta. Los consumos tampoco están mal, 8,5 litros en carretera a un crucero de 120 km/h con el 75 por ciento de la carga completo.

Peculiar pero recomendable

En resumen, el Mitsubishi L200 nos parece un vehículo que cumple de sobra su cometido digamos laboral, pero que si solo pensamos en él para solucionar nuestros problemas de movilidad con la familia, y salir del asfalto con garantías, también nos soluciona el problema. Solo su tamaño, más en maniobras que en movimiento, condiciona un poco su comportamiento, pero nada comparado con los buenos modos que nos demuestra en cualquier tipo de terreno.

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 2.268 cm3

Tipo de combustible: Gasóleo

Potencia: 150 CV a 3.500 rpm

Par máximo: 400 Nm a 2.000 rpm

Cambio: Automática de 6 relaciones

Neumáticos: 265/60 R 18

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 2.110 kg

Depósito de combustible: 75 litros

Largo/Ancho/Alto: 5.305/1.815/1.780  mm

Vía delantera/trasera: 1.520/1.515 mm

Distancia entre ejes: 3.000 mm

Capacidad del maletero: – dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 71 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 13,5 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 11,2/8,5/9,7 l/100 km

Emisiones: 254 gr CO2/km

PRECIO: 45.437  euros

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