Compartir

Con el paso del tiempo las autocaravanas han ido bajando los consumos mientras subían la potencia y prestaciones. Siguen un camino paralelo a la evolución de los turismos convencionales.

El consumo en las autocaravanas ha dismuniodo de forma importante. Mirando las ventas de autocaravanas usadas nos puede llegar a sorprender las características técnicas de sus plataformas. Llama la atención su potencia y, si rascamos un poco en la hemeroteca, los elevados consumos que figuraban en sus fichas técnicas.

Todo esto ha cambiado en los últimos tiempos. Es cierto que hay algunos apartados como la aerodinámica, que es difícil de mejorar. Sin embargo, los nuevos motores diésel, sin elevar la cilindrada e incluso reduciéndola, han conseguido disminuir los consumos de una forma notable.

Avanza la tecnología, más potencia, menores consumos

La mayor potencia y par disponibles a más bajas revoluciones han permitido elegir desarrollos de transmisión más largos y desahogados. Esto se traduce en regímenes más contenidos, para la misma velocidad de crucero. La explicación es la presencia de una sobrealimentación más eficaz. Se utilizan turbinas con menores inercias, con escaso tiempo de respuesta y por supuesto, emplean una gestión eléctronica más sofisticada y eficaz.

Sin embargo, y al margen del desarrollo de autocaravanas animadas por otros tipos de energía, las exigentes medidas anti polución obligan a rebajar continuamente los consumos. Además, se deben utilizar verdaderas centrales químicas para que a la salida del escape no tengamos ni partículas ni sustancias nocivas para la salud.

De los consumos homologados a los reales

Frente a los consumos homologados para las plataformas técnicas que utilizamos habitualmente, las cifras conseguidas en la realidad las superan. Por este motivo todos estamos interesados en recucirlas. En concreto, la base Citroën Jumper con el motor de dos litros y 160 CV tiene homologados unos consumos de 6,7 litros en ciudad y 5,9 en carretera, lo que proporciona una media de 6,2 l/100 km.

Evidentemente estos son cifras de homologación, realizadas en laboratorio. Se consiguen en unas condiciones que son bastante más dispares para un vehículo comercial que para un turismo convencional. Concretamente mi Adria, en los casi 19.000 km que tengo recorridos, lleva prácticamente un año parada, el resumen total es de 9,5 litros. Explicable porque se mide en situaciones  normales de uso, no en un banco de rodillos, y siempre nos movemos muy cerca de las limitaciones oficiales de peso.

Dicho esto, y con todos los matices que queramos hacerle a las cifras homologadas, perfectamente increíbles, nosotros podemos hacer algo, aunque no mucho. Si nos aplicamos podemos poner nuestro granito de arena para rebajar la factura de combustible, ahorrarnos unos buenos euros y  ser también un poco más ecológicos.

Lo primero, la máquina puesta a punto.

Hay que tener en cuenta, por encima de cualquier cálculo inicial, que la elección del tipo de autocaravana es crucial a la hora de evaluar los consumos. Con la misma mecánica, elegir una autocaravana capuchina es elegir la que tendrá mayores consumos.

Una integral estará en una posición media, aunque bastante más cerca de una capuchina, mientras que una perfilada conseguirá de entrada la mayor eficiencia. La diferencia de consumo puede ser importante. Hasta dos o tres litros entre una capuchina y una perfilada, siempre pensando en la igualdad de todo lo demás, incluyendo la velocidad de crucero a la que nos desplacemos y el peso total del vehículo.

Hablando del peso, muchas recomendaciones. No podemos llevar en una autocaravana un duplicado de nuestra vivienda habitual. Por lo tanto, hay que elegir elementos en los que el peso sea un detalle a tener en cuenta. Sillas, mesa, equipamiento de cocina, ropa y otros elementos deben ser elegidos con limitaciones en su cantidad y en el peso de cada elemento. Además es mejor viajar sin excesivo equipaje técnico. Debemos elegir viajar con el deposito de aguas limpias al mínimo y por supuesto el de aguas grises vacío, si vamos a realizar desplazamientos de largo recorrido. Ya repostaremos en la siguiente area o parada.

La aerodinámica es la primera condición en la industria del automóvil para mejorar los consumos. Los ingenieros desarrollan los nuevos productos buscando la menor resistencia al avance. La aerodinámica condiciona también mucho el estilo. Sin embargo, en el vehículo industrial no es una premisa fundamental a no ser por pequeños detalles. La mayoría de las veces se busca más una mejor estabilidad, para minimizar los efectos negativos del viento en el comportamiento del vehículo en línea recta, que mejorar los consumos.

Los neumáticos, clave en la seguridad y también en los consumos.

Hablando de resistencias, también como elementos de serie, muchos vehículos salen de fábrica con neumáticos de baja resistencia a la rodadura. En el caso de los de autocaravana, los neumáticos son especiales por llevar normalmente toda la carga y permanecer mucho tiempo parados. Lo que se busca es una mayor resistencia a la deformación de la carcasa, lo que también redunda en una mayor seguridad cuando rodamos a máxima velocidad y altas temperaturas.

Y, llegado este punto. ¿Cómo podemos mejorar los consumos con lo que cada fabricante de autocaravanas nos ofrece? El problema afecta a varios aspectos. Podemos actuar sobre el vehículo propiamente dicho y también poner algo de nuestra parte, adaptando nuestro manejo a una conducción más eficiente.

Buen mantenimiento.

Atacando el primero de los problemas, es casi obvio, pero un buen mantenimiento del vehículo es imprescindible. El filtro de aire es el primer componente a revisar, procurando llevarlo siempre lo más limpio posible. No es simplemente soplarlo como se hacía antes. Hay que sustituirlos cada cierto tiempo, sobre todo si circulamos por carreteras sucias o muy polvorientas. El aire que no entra en los cilindros impide una mezcla bien distribuida y uniforme, y por lo tanto, esta será más rica en combustible.

Los inyectores sufrirán y además estamos sometiendo a un esfuerzo añadido a los complicados sistemas de depuración de gases, lo que redundará en más averías en el futuro. Y generalmente son averías bastante caras.

Llevar el nivel de aceite en sus marcas, sin pasarnos, también limitará esfuerzos suplementarios en el giro del motor. Antes podíamos incluso adecuar la densidad a la temperatura a la que íbamos a circular. Pero era cuando los aceites se cambiaban cada 3.000 km. Ahora, la duración y calidad de los aceites sintéticos o semi sintéticos convierten esta posibilidad en excesivamente cara y poco necesaria. Eso sí, cuando se cambian hay que incluir el cambio del filtro de aceite.

Los neumáticos tambien aumentan el consumo

Hemos hablado del mantenimiento, primordial, y una de los aspectos que influyen en seguridad y consumo es la presión de los neumáticos. No debemos dejar que baje de las indicaciones marcadas por el fabricante y debemos vigilar que los cuatro lleven la misma presión, presión que comprobaremos siempre en frio y a ser posible con nuestro propio medidor. Un aspecto que tiene una influencia muy importante en los consumos y que afecta en parte al tren motriz, es la perfecta alineación de las ruedas, para que en ningún momento se produzca una mayor resistencia al avance y un desgaste de los neumáticos inusual y asimétrico.

Ya tenemos el vehículo lo más a punto posible, ahora toca arrimar el hombro y poner lo que podamos de nuestra parte para mejorar la eficiencia y que nuestro bolsillo no sufra las consecuencias. Lo primero, estar preparados para después de arrancar el motor iniciar la marcha lo más pronto posible. Ese tiempo de calentamiento en parado es totalmente superfluo. Contaminamos y desperdiciamos combustible. El motor se calienta mejor andando y además, se calientan otros elementos que en parado no trabajan. Estoy pensando en la caja de cambios, que no recibe par del motor, en las suspensiones, frenos, amortiguadores, etc. Lo dicho, mejor inciar la marcha justo después de arrancar el motor.

Sin embargo durante el tiempo en que el motor está frio, mejor conducir con suavidad, sin aceleraciones bruscas ni subidas excesivas de régimen. Nos lo agradecerá la mecánica y el consumo. El motor y el cambio no estan perfectamente lubricados hasta que el aciete no adquiere temperatura y puede llegar a todos oos rincones. Una vez caliente el motor ya podemos conducir con mayores alegrías, aunque para mejorar los consumos es mejor que mantengamos esas buenas dosis de suavidad.

Voy a afirma un hecho que a muchos les extrañará. Ahorraremos más combustible cuanto menos frenemos. Es decir, cuanto mejor calculemos la energía necesaria para, en nuestro caso, si circulamos por carretera, llegar sin frenar a la curva siguiente. Hay que levantar el pie cuando se pueda y aprovecharnos de la frenada natural que la perdida de inercia produce.

Además, con el acelerador levantado y circulando como se dice ahora a vela, pero sin sacar en ningún momento la marcha, veremos en el medidor de consumo inctantáneo como la cifra se acerca a cero. Fiat mide un mínimo de 0,2 litros, mientras que otras marcas, Renault, Ford, el indicador de consumo instantáneo baja a cero justo. Hay que abusar de esta posibilidad.

Viajamos y el viaje es tambien importante. Las prisas no son buenas

Conducir con suavidad es el mejor consejo que podemos seguir y, por supuesto, no exagerar en las velocidades de crucero. En una autocaravana, circular a 100 km/h de marcador puede suponer un ahorro de cerca de tres o cuatro litros frente a un crucero de 120. Será muy difícil mantener este crucero a poco que la orografía sea complicada, lo que supondra recuperar los km/h perdidos tambiçen en las subidas, con el consiguiente dispendio de combustible.

También debemos ir pendientes del cambio. Utilizar marchas largas cuando podamos, aunque no exagerando. En terreno plao o bajada es preciso abusar de quinta o sexta si la tenemos. Subiendo es mejor adaptar las marchas y no abusar de la sexta por ejemplo. Es bueno ir con la visión puesta en el consumo instatáneo, si lo tenemos, para cambiar a una marcha más corta cuando vemos que el consumo se dispara.

Otro aspecto que queremos mencionar es la utilización del crucero automático y exagerar el uso del aire acondicionado. El primero es un sistemamuy cómodo, que nos permite un gran confort de marcha, pero mantener por encima de todo la velocidad elegida también eleva los consumos. El sistema no levanta nunca el pie virtual del acelerador y siempre mantiene un punto de par aplicado al cambio. Por lo tanto esas bajadas a vela las podemos olvidar.

El aire acondicionado puede suponer más de un 7 por ciento de aumento del consumo y tambien una pérdida de potencia notable. Malo lo uno y peor lo otro. Hay que utilizarlo con cabeza, cuando sea necesario, aunque sustituirlo por las ventanillas delanteras abiertas suele ser peor.

Despues de esta parrafada hemos pretendido dar unas pautas de lo que es posible y de lo que no si pretendemos circular con la máxima eficiencia en unos vehículos que no están pensados para ello. La aerodinámica y la carga nos impedirán obtener resultados extraordinadrios, pero si nos esmeramos y tomanos algunas de la precauciones que hemos intentado comunicar, podremos ahorranos una buena cantidad de litros de combustible y eso es bueno para nosotros y para el medio ambiente.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here